jueves, 22 de marzo de 2012

¿Por qué los niños deben aprender música?

Título:¿Por qué los niños deben aprender música?
Autor: María Victoria Casas Año: Editorial:
Capítulo:

Resumen:

EL PROBLEMA

La educación musical mejora el aprendizaje de lectura, lengua (incluidas lenguas extranjeras), matemáticas y rendimiento académico en general. La música aumenta la creatividad, mejora la estima propia del alumno, desarrolla habilidades sociales y mejora el desarrollo de habilidades motoras perceptivas, así como el desarrollo psicomotriz.
Teoría de las inteligencias múltiples:
Inteligencia: “capacidad que tiene un individuo de resolver problemas, o de crear productos que sean valiosos en uno o más ambientes culturales”. Las inteligencias específicas o dominios cognoscitivos-adaptativos particulares tales como las habilidades viso espaciales, dependen de factores genéticos, ambientales o relacionados con la integridad cerebral.
Gardner plantea que para cubrir el ámbito de la cognición humana no es suficiente quedarse en la tradición psicométrica y que por el contrario se debe incluir un repertorio de aptitudes más universal, proponiendo que las inteligencias se expresan en el contexto de tareas, disciplinas y ámbitos específicos. Presenta la existencia de las siguientes inteligencias:
La inteligencia musical. La música es una facultad de la especie humana como la visión y el lenguaje y se asocia con la parte cultural del individuo.
La habilidad musical es diferente en cada individuo. En la medida que se intensifica el trabajo musical, entra en juego la participación del razonamiento lingüístico y lógico-matemático implicando la participación del hemisferio dominante en el proceso de creación, ejecución o audición de una obra musical.
El músico puede componer (crear), interpretar (re-crear) o escuchar. Para la realización de estas actividades es importante contar con tres componentes de la inteligencia musical que son:
• Afectivo: (asociativo o relacional).
• Sensorial: (sensaciones derivadas a partir del fenómeno auditivo).
• Formal (elementos formales de la música tanto en la audición como en la interpretación y en la composición).
La educación se debe estructurar en torno a aprendizajes fundamentales:
• Aprender a conocer: adquirir los instrumentos de la comprensión.
• Aprender a hacer: para influir en su entorno.
• Aprender a vivir juntos: para participar en la actividad humana.
• Aprender a ser: proceso fundamental que recoge los tres anteriores.
El proceso educativo contempla cinco niveles referentes a procesos mentales identificables: recuerdo, comprensión, análisis, síntesis y aplicación (cuando se interpreta (toca) una obra musical se incluyen todos los niveles de cognición). El recuerdo y la comprensión son niveles básicos para que se den cualquiera de los niveles subsiguientes.
El desarrollo musical de los niños entre los 3 y los 15 años atraviesa cuatro niveles: manipulación sensorial, imitación, interpretación imaginativa y reflexión. Por tanto, la iniciación musical atraviesa los diferentes estadíos, permitiendo el desarrollo no sólo del plano cognitivo, sino también de los planos afectivo y psicomotor.
Básicamente el niño pequeño alcanza el aprendizaje a partir de la imitación.
La educación músico-instrumental desarrolla el sentido del ritmo, lo que incide en la formación física y motora del niño, proporcionándole un mejor sentido del equilibrio, lateralidad y motricidad. El desarrollar el oído no sólo sirve para el estudio de la música, sino para el resto de su formación intelectual. Suzuki sostiene que un niño que “oye mucho y bien”, que sabe escuchar y discriminar entre distintos sonidos y tonos, capta mejor los mensajes en la escuela, aprende con más facilidad y llegará a dominar su idioma antes que los niños no educados musicalmente. También asegura que muchos de los niños que se denominan “torpes o lentos” sólo tienen dificultades de audición, y al superar este problema, mejoran rápidamente.
El estudio de la música y la disciplina y continuidad que presupone, así como el esfuerzo en la consecución de una meta, el adiestramiento motriz, desarrollo del sentido del ritmo además de la educación auditiva, no son aspectos de utilidad estrictamente musical, sino que producen un aspecto de transferencia a los demás aspectos intelectuales, sensoriales y motrices.
Las dimensiones específicas del desarrollo infantil que cumple la estimulación de la música, el sonido y el ritmo son:
• La motricidad
• El lenguaje
• La socialización
• La conciencia del espacio y el tiempo
• La autoestima

¿GENERALMENTE QUÉ HACE UN MÚSICO?
Se detallan algunas de las actividades que realiza normalmente un músico:
La ejecución instrumental: con el desarrollo del talento. Considerando el talento como el producto de una buena exposición del niño a estímulos sonoros apropiados y a la práctica repetitiva de los sonidos a través del contacto instrumental.
El trabajo individual: Al iniciar el trabajo instrumental, el niño parte de un acercamiento al instrumento que es auditivo y sensorial para poco a poco ir estableciendo un acercamiento más intelectual a través de la lectura ejercitando la memoria comprensiva.
No es suficiente la inspiración; es importante el análisis musical frente a la idea generada. Lo que viene del tema, lo que surge de él y qué se puede encontrar. Es importante la memoria tonal y haber absorbido diferentes experiencias tonales para funcionar en forma creativa.
La audición musical. Escucha consciente. La enseñanza auditiva se debe considerar bajo un triple aspecto: fisiológico, afectivo y mental. Todo ello conduce a enfocar el problema de la audición bajo ese mismo triple aspecto. Entonces habrá:
• La receptividad sensorial auditiva (memoria, memoria fisiológica).
• La sensibilidad afectivo auditiva (necesidad, deseo, emoción, memoria anímica, imaginación).
• La percepción mental auditiva (comparación, juicio, memoria intelectual, conciencia sonora e imaginación constructiva).
Aunque en la práctica musical estos elementos están unidos, pues la experiencia musical es una experiencia global, para la pedagogía es útil disociarlos, porque un alumno puede tener una deficiencia sensorial, afectiva o mental que hay que solucionar mediante ejercicios adecuados.
La receptividad sensorial auditiva. Gracias a las fibras de corti, ciertas vibraciones se presentan con un aspecto de continuidad y de unidad llamado sonido. La sensorialidad proveerá de los elementos necesarios a la sensibilidad afectiva y a la inteligencia para la expresión musical. Cuanto más sutil y perfecto es el órgano, mayor es el repertorio de materiales que puede ofrecer.
El desarrollo sensorial auditivo: Se trata de desarrollar el sentido de la intensidad, de la altura y del timbre (la duración pertenece al campo del ritmo) (ejercitando grandes distancias, luego tonos y semitonos, hasta intervalos cada vez más pequeños).
La sensibilidad afectivo-auditiva. Si la sensorialidad auditiva es el punto de partida, la sensibilidad afectivo-auditiva es quizá su centro. La sensibilidad afectivo-auditiva comienza en el momento en que pasamos del acto pasivo de oír al de escuchar. Por la sensibilidad auditivo-afectiva se entra en el campo melódico.
La inteligencia auditiva se puede considerar como una síntesis abstracta de las experiencias sensoriales y afectivas pues trabaja sobre sus elementos.
Algunos elementos importantes para su desarrollo son:
• La memoria (memoria sensorial e imaginación reproductora).
• La audición interior base de la auténtica musicalidad, produce a la vez los aspectos sensorial, afectivo y mental de la memoria.
• La imaginación creadora, utiliza parte consciente e incoscientemente de los datos de la imaginación retentiva para la creación musical.
• El sentido tonal es un fenómeno de audición relativa, basado en la afinidad tonal de los sonidos (simplicidad o reciprocidad de las relaciones de los sonidos tomados consecutiva o simultáneamente).
• La audición relativa, basada en las adquisiciones sensoriales, pertenece al dominio de la sensibilidad afectiva. Consiste en la percepción de relaciones entre dos o varios sonidos (generan reacciones emotivas).
• La audición absoluta como fenómeno puramente sonoro es de orden fisiológico.
• El nombre de la nota (sonido) concentra en un concepto diferentes elementos como altura, duración, intensidad y timbre, va de lo concreto a lo abstracto.
• El acorde, simultaneidad de varios sonidos, es un fenómeno que nace gracias a la inteligencia auditiva. El oído según la fisiología percibe los sonidos aisladamente. La conciencia de la simultaneidad se hace en el cerebro.

INCIDENCIAS DE LA MÚSICA EN LA DIMENSIÓN PSICOMOTRIZ DEL NIÑO
Psicomotricidad. Stamback define psicomotricidad e imagen corporal como una de las ramas de la psicología referida a una de las formas de adaptación del individuo al mundo exterior: La psicomotricidad se ocuparía del papel de movimiento en la organización psicológica general estableciendo las conexiones de la psicología con la neurofisiología.
La motricidad hace énfasis en el dominio que adquiere el individuo de manera consciente de los desplazamientos de su cuerpo, de la coordinación motriz, del ajuste postural, del equilibrio, es decir de sus habilidades motoras. Los movimientos además de constituir una necesidad social para convivir, permiten y facilitan (a través de la educación) la adquisición de aprendizajes superiores.
La actividad motriz es importante para el conocimiento al comienzo, luego cuando el conocimiento ya está establecido, éste será utilizado para nuevos logros, a medida que la actividad motriz se aumenta y perfecciona las habilidades mentales se van desarrollando. Los 7 primeros años de vida marcan un período muy importante en el desarrollo del niño. El niño adquiere las habilidades motoras básicas que estarán establecidas para toda su vida diaria y pueden verse alimentadas por la práctica y aprendizaje musical: postura, equilibrio, coordinación motriz gruesa y fina, coordinación ocular, coordinación vocal, coordinación ojo-mano, coordinación visomotora, coordinación oculopédica.
A través de la vivencia del pulso, acento y ritmo, se vivencia el elemento rítmico musical, caminando, palmeando un tambor u otro instrumento.
El Ritmo y su importancia. Es una fuerza creadora que preside todas las actividades humanas y se manifiesta en todos los fenómenos de la naturaleza. Cuando el niño tiene conciencia intuitiva del ritmo se le permite valerse y apoyarse en él logrando una organización muy beneficiosa. Sólo por intermedio del ritmo logra equilibrar los procesos de asimilación y acomodación que le permiten su adaptación para poder apreciar y gozar con plenitud los valores ideales humanos. La música cimienta bases a través de las experiencias kinestésicas, sensoperceptivas y emotivas promovidas por estímulos rítmicos, melódicos, armónicos y formales.
El ritmo y la música ayudan muy directamente al desarrollo de logros psicomotrices: La atención del niño se dirige al tema inducido por el ritmo o la canción y, por tanto, la realización de movimientos o percusiones corporales se facilitan en gran medida. La coordinación se activa y se desarrolla no sólo, por medio de la repetición, sino haciendo variar el tipo de ejercitación que se realizan. Está relacionada con el aprendizaje, la capacidad de transferir experiencias motrices anteriores a situaciones nuevas.


BENEFICIOS EN TÉRMINOS DE AUTOESTIMA
El trabajo o práctica musical contribuye a la autoestima física, al niño al valorar sus destrezas. En cuanto a la autoestima afectiva, le permite actuar más seguro de sí mismo, ser más alegre, independiente, aceptar desafíos y al reconocer su valor personal, puede ser más tolerante frente a sus limitaciones y frustraciones.
Referente a la autoestima social, el trabajo musical fortalece el sentido del trabajo cooperativo, el respeto de sé mismo y de los demás, la tolerancia con los errores de otros, la solidaridad y estar más abierto a la crítica. En cuanto a la autoestima académica sobra recordar que al realizar una actividad como la música, el niño se siente privilegiado con sus capacidades, aprovecha más sus potencialidades, es más perseverante, se esfuerza y tiene expectativas positivas para su futuro.

SOBRE EL «MITO DEL TALENTO»
Todos los niños en condiciones normales, tienen la opción de iniciarse en el mundo de la música.
En varias culturas estudiadas por antropólogos, éstos han concluido que la mayoría de sus miembros llegaron a tener un nivel musical que está muy por encima de lo normal para nuestra sociedad. Esto hace pensar que son los factores culturales y no los biológicos, los que limitan el avance de la música en nuestra sociedad.
El éxito musical no siempre viene de familia. También los niños de familias sin antecedentes musicales son capaces de conseguir resultados de alto nivel si se les ofrecen las oportunidades y el apoyo necesarios.

QUÉ ES LO QUE FORMA A UN MÚSICO

Experiencias musicales en la infancia. Existen pruebas que indican que la experiencia temprana puede tener un efecto significativo en el desarrollo de la habilidad musical. Dicha experiencia puede comenzar incluso antes del momento del nacimiento. En varios estudios sobre los primeros años de la vida de jóvenes músicos altamente capacitados para la música, se comprobó que muchos de los padres les cantaban todos los días (especialmente cuando estaban dormidos), desde el día de su nacimiento. Muchos de los padres utilizaban también juegos musicales, animando a los niños a bailar y a cantar con la música. Este tipo de estímulo afecta a las capacidades perceptivas y receptivas del niño y, por tanto, puede que sus efectos no siempre se observen en los primeros comportamientos de éste, pero sí puede incidir de manera importante en la facilidad con la que un alumno joven progresará luego.
Niveles altos de prácticas. Parece que no hay mejor indicador del nivel alcanzado que el tiempo que se ha dedicado al estudio formal. Siendo así, parece imprescindible analizar cómo se puede fomentar y mantener muchas horas de práctica.
Nivel alto de apoyo familiar adecuado.
Oportunidad de experimentar profundas respuestas emocionales a la música. Algunos profesionales afirman que su habilidad para tocar con expresión está conectada de alguna forma con su habilidad para sentir la música. Se dice que los intérpretes expresivos tocan con sentimiento o con el corazón. En otras palabras, su interpretación eleva la intensidad emocional o el impacto de la música. Investigaciones recientes sobre los aspectos de la música que conmueven con mayor intensidad a las personas que escuchan, han mostrado que dichas emociones son provocadas por determinadas estructuras musicales. Los intérpretes pueden intensificar los efectos emocionales de estas estructuras exagerando las características emotivas de las mismas. Claro está, para poder hacerlo de forma convincente deben haber experimentado ya como oyentes la emoción correspondiente a la música de que se trate. Hay pruebas que demuestran que la habilidad para experimentar una fuerte emoción positiva ante las estructuras musicales está relacionada con las distintas experiencias musicales de la infancia.

OPINIÓN PERSONAL:
Creo fundamental fomentar en los niños el aprendizaje de la música desde la edad temprana, ya que, como indica el texto, puede ayudar a formar la autoestima, coordinación, ritmo, etc., desarrollando las inteligencias múltiples y competencias sociales. Hoy en día se ha intentado sacar del currículo esta asignatura; sin embargo, se relaciona con diferentes materias como las matemáticas y la expresión, creando vínculos importantes entre dichas asignaturas que permiten un aprendizaje de manera constructiva.

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